Alrededores

En esta sección pretendemos dar a conocer los alrededores de esta ilustre Villa de Sartajada, tanto en el plano de localidades, lugares, fauna, flora, etc. Intentando acompañarlo con imágenes de los mismos.

La Flora que nos rodea

Toda la flora que nos rodea, plantas, arbustos y demás, son las que al igual que nosotros forman parte de nuestro pueblo y en cierta medida lo hacen más bonito si cabe.

Empezaremos hablando de un arbusto, muy “familiar” para todos ya que le podemos encontrar en cualquier rincón de nuestro pueblo: se trata de la zarza (rubus fruticosus).

La zarza es un arbusto sarmentoso que echa todos los años, vástagos o ramas nuevas que llegan a medir de 1 m a 2 m de largo, los cuales combándose llegan a tocar el suelo y arraigan en él por su extremo; luego se endurecen, se vuelven leñosos y armados con fuertes espinas o aguijones forman zarzales que a menudo resultan impenetrables. Las hojas se compones de cinco hojuelas desiguales dispuestas de manera digitada, es decir, con sus respectivos rabillos arrancando del extremo del pezón común, el cual también suele estar armado de pinchos. Las flores forman ramilletes en los extremos de las ramitas nuevas, tienen el cáliz de cinco sépalos, la corola de cinco pétalos redondeados y de color de rosa más o menos subido; los estambres son numerosos. El fruto es la zarzamora, constituida por numerosos fructiculos negros, jugosos, con una sola semilla cada uno.

Florece desde finales de Mayo hasta el mes de Agosto. Las moras maduran en verano; primero tienen color verde, después rojo, finalmente negro cuando están bien maduras. Se crían en los torrente, arroyos, generalmente cerca de agua.

Contiene, en sus partes herbáceos y sobre todo en sus brotes nuevos, gran cantidad de materias tánicas, junto con diversos ácidos orgánicos, en parte formando sales. En las zarzamoras podemos encontrar hasta un 7% de azúcares (azúcar de uvas y levulosa), con ácidos diversos: cítrico, láctico, salicílico, vitamina C, etc.

Las virtudes mas importantes de este arbusto, que se emplea contra la diarrea, la disentería, las hemorroides, las inflamaciones de la garganta, para fortalecer las encías y afirmar las muelas, etc. Asimismo las zarzamoras se utilizan para combatir las enfermedades de la boca.

Se usan, sobre todos los brotes tiernos desecados, en cocimiento fuerte. Se ponen a hervir en un cazo o puchero bien limpios algo más de 1 litro de agua con 3 onzas de brotes de zarza, y se deja hervir hasta que se reduzca a 1 litro, luego se pasa por un colador. Contra las hemorroides, se bañan en esta agua, o se aplican sobre ellas compresas bien empapadas en la misma. Contra las inflamaciones de la garganta y de la boca se usa el mismo cocimiento, en gargarismos, cuanto más repetidos mejor; endulzándolo con unas cucharadas de miel. Pero conviene preparar nuevo cocimiento todos los días. Desde antiguo se recomienda mascar brotes tiernos de zarza para fortalecer las encías. Estos brotes tiernos, son comestibles y pueden formar parte de la dieta de los diarreicos; basta simplemente hervirlos como si fueran espárragos y comerlos como verdura.

Las zarzamoras son también ligeramente astringentes. Con su zumo, añadiéndole algo menos de dos veces su peso de azúcar y calentándolo suavemente para deshacerlo por completo, se prepara un excelente jarabe de zarzamoras, el cual mezclado con el cocimiento anterior, lo hace todavía mas eficaz. Ni el jarabe de zarzamora ni estas, como fruta fresca dañan a nadie.

La zarza fue conocida a preciada como planta medicinal desde remotos tiempos. Los grandes médicos y farmacólogos de la Antigüedad hablan de ella.

Cuando las circunstancias obligan a echar mano a toda clase de substitutivos, las hojas de la zarza y, en general, las de la mayoría de las rosáceas, pueden ser empleadas para fumar, en lugar del tabaco. Realmente no engañan a nadie, pero por lo menos, son innocuas, que ya es mucho y dicen que su huno se tolera fácilmente. También se recomienda en tales caso emplear las hojas de la zarceta o parrilla (zarza menor, que tiene pelos mezclados con las púas del tallo, las moras solamente compuestas de dos a cinco frutocticulos, los cuales son mayores que los de la zarzamora ordinaria, de color negro azulado y un poco agrios. La zarceta se cría a menudo en la sombra de los álamos y chopos) y las del frambueso para prepara un sustitutivo del té de la China. Se toma dos partes de hojas de zarceta y una parte de las de frambueso, después de marchitas, se cortan a pedacitos. Luego se rocían con un poco de agua, se colocan en un lienzo bien limpio el cual se anuda de manera que las hojas queden bien apretadas y humedecidas, y se dejan fermentar en un sitio adecuado, a la sombra y no demasiado frió, durante dos o tres días. La fermentación hace que se desarrolle un aroma que recuerda el de la rosa. Después se secan de nuevo las hojas desmenuzadas, con lo cual se desvanece el perfume adquirido, aunque reaparece cuando se encierran de nuevo en una caja o tarro bien cerrados.

Rusco (Ruscus aculeatus)

El rusco es una curiosa planta no muy abundante que crece en los montes de encinas como los situados en las estribaciones de la Sierra de San Vicente, donde se ubica Sartajada.

A primera vista puede parecer que esta planta posee hojas duras, alternas y terminadas en una fuerte espina, pero estas “horas” son en realidad ”cladodios” o tallos modificados, constituyendo un interesante fenómeno botánico. Las flores, diminutas, crecen en el centro de estos cladodios para luego dar lugar a unas bayas redondas no comestibles del tamaño de una uva, rojas y muy llamativas en las madurez.

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